La puesta en escena no es solo impresionante, sino un desafío para llevar a cuestas teatro por teatro.
Desde la iluminación que genera una amalgama entre el espectador y el artista, hasta la gigantesca pantallas que permiten interactuar con imágenes generadas en varias dimensiones, sólo comparables con las iconografías en relieve de grandes artistas.
El escalonamiento de la imagen, el sonido que atrapa y el ritmo con que Posca desarrolla es espectáculo es una sumatoria de talento y mucha producción.
Seguramente el espectador choca con un formato dinámico e ingenioso que lo hace sorprender segundo a segundo.
Favio Posca, por momentos terrible y avasallante y por otros desnudando gran parte de su esencia, apuesta y deja todo en el tablado de su show, que es, al menos hasta el momento, el mas comprometido de la temporada.
Imperdible.
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